Crostata de Durazno Simple, Rústica y Deliciosa 🍑
Siempre estoy del lado de la crostata: se hace más rápido que un pay, se enfría antes y no te deja sobras tentándote toda la semana.
Cuando tengo que elegir entre una crostata y un pay tradicional, ¡siempre elijo la crostata! Se hace más rápido, tarda menos en enfriarse y no me deja con un pay enorme que me tiento a picar toda la semana. Esta humilde crostata de durazno rinde para 4 a 6 personas, así que es el postre perfecto y sin complicaciones que desaparece antes de que te des cuenta—¡sin sobras, sin calorías de más!
Algo importante a tener en cuenta cuando hagas esta crostata: es clave extenderla un poco más grande de lo que lo harías con otras crostatas (como mi versión de manzana, que tiene un diámetro más pequeño). Una crostata más grande permite que todos esos deliciosos jugos de durazno se evaporen durante el horneado, evitando que se humedezca y manteniendo la masa crujiente y hojaldrada.
Hay algo mágico en los postres de verano hechos con fruta de temporada, y esta crostata de durazno no es la excepción. Duraznos jugosos y dulces envueltos en una masa rústica y dorada—¿qué más se puede pedir? 🍑✨
¿Lista para hornear? ¡Aprovechemos al máximo esos duraznos frescos de verano! 🧡
Ingredientes
- 3 a 4 duraznos grandes y maduros
- 120 ml de azúcar granulada
- una pizca de sal kosher
- 2 cda. de harina
- 1.50 cdta. de azúcar para espolvorear
- 1 huevo batido con 1 cda. de agua para el barniz de huevo
- 1 masa para pay, casera o comprada, receta a continuación
Instrucciones
- 1
Extiende tu masa para pay hasta formar un círculo de unos 13" (33cm) de diámetro. Colócala sobre una bandeja para hornear invertida y forrada con papel pergamino, cúbrela con plástico adherente y refrigérala durante al menos una hora.
- 2
Cuando estés lista para hornear, precalienta el horno a 400°F (200°C) y coloca las rejillas en el tercio inferior del horno. Mientras tanto, lava los duraznos, córtalos por la mitad, quítales el hueso y corta cada mitad en unas 4 rebanadas (alrededor de 8 gajos por durazno). No quieres que los gajos queden demasiado delgados. Acomoda estas piezas en un círculo de poco menos de 10" (25cm) de diámetro en una sola capa sobre un trozo de papel pergamino—esto lo haces para asegurarte de tener la cantidad exacta de duraznos. Generalmente necesito 3.5 duraznos grandes. Tú cómete las piezas que sobren.
- 3
Mezcla los gajos de durazno con el azúcar y una pizca de sal, frotándolos suavemente con las manos para cubrirlos bien sin romperlos. Espolvorea con la harina y asegúrate de que quede distribuida uniformemente. Acomoda estas piezas sobre la masa extendida, dejando los bordes exteriores de 1.5–2" (4–5cm) sin cubrir.
- 4
Dobla suavemente los bordes de la masa sobre el círculo de duraznos, formando una crostata rústica. Ponla en el refrigerador durante 15 minutos, pero no mucho más.
- 5
Saca la crostata del refrigerador, barniza los bordes con el huevo batido y espolvoréalos con 1.5 cdta. (7ml) de azúcar. Hornea en el horno precalentado durante 40–45 minutos hasta que la masa esté dorada y el relleno esté burbujeando. Puedes servirla tibia (déjala enfriar un poco primero) o a temperatura ambiente. ¡Que la disfrutes!
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