Increíble caramelo salado. O, técnicamente, "salsa butterscotch"
Por fin entendí por qué mi butterscotch casero sabe mejor que el caramelo, ¡y ahora tú también puedes hacerlo, sin termómetro!
En realidad hay una diferencia entre estos dos dulces. El caramelo se hace con azúcar blanca granulada y generalmente requiere un control preciso de la temperatura, ya que necesita alcanzar una temperatura alta para desarrollar ese característico color ámbar intenso y su sabor ligeramente amargo. El butterscotch, en cambio, se hace con azúcar morena y mantequilla, lo que le da un sabor más rico y dulce. ¡Ni siquiera necesitas un termómetro para dulces para hacerlo, lo que lo convierte en el primo más sencillo (y, se podría decir, más delicioso) del caramelo!
Los sabores también son distintos: el caramelo tiene un gusto más intenso y ligeramente amargo debido al alto calor que se usa para caramelizar el azúcar, mientras que el butterscotch es más rico y tiene un sabor más mantecoso, similar a la melaza, gracias al azúcar morena.
Este "caramelo" es un adorno increíble para pasteles.
Ingredientes
- 60 ml mantequilla (1/2 barra)
- 120 ml azúcar morena oscura
- 120 ml crema para batir
- 3 ml vainilla
- 1 ml fleur de sel u otra sal gruesa
Instrucciones
- 1
La salsa va a hacer bastante espuma y burbujear, así que asegúrate de usar una olla mediana y no una pequeña. Agrega la mantequilla y el azúcar y calienta a fuego medio, moviendo la olla en círculos y revolviendo la salsa de vez en cuando con una espátula de goma, durante unos 3 minutos (el tiempo dependerá de tu estufa). La salsa debe volverse bastante suave y fluida, y ya no verse granulosa. Es decir, lo que buscas es asegurarte de que el azúcar se haya disuelto. Agrega la crema y reduce el fuego a medio-bajo. Revuelve constantemente con una espátula resistente al calor y cocina durante 7–8 minutos hasta que la temperatura del caramelo alcance 225°F (107°C). Después de un minuto de cocción, vuelve a subir el fuego a temperatura media.
- 2
Retira del fuego y agrega la vainilla y un generoso ¼ tsp (1.25 ml) de sal gruesa. Prueba y decide si prefieres añadir un poco más de sal para equilibrar el dulzor. Esta salsa se puede guardar en un recipiente hermético en el refrigerador por aproximadamente un mes.
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